[Día 200] Dios es Rey, nuestro Rey

La autoridad del rey no se discute. Nadie puede pedirle cuentas. El rey puede hacer lo que quiera. Por eso no hay que salir de su presencia sin su permiso, ni tampoco insistir en hacer lo malo.
Eclesiastés 8:3-4 (TLA)
La autoridad del Rey no se discute, sus decretos son indiscutibles y aunque nos ceguemos con Su luz luego de andar en tinieblas, nos duela mucho o poco su decisión y los planes que tiene preparado para su pueblo, para nosotros, no debemos excusarnos ni rendirnos con un "no puedo", "soy inútil" y frases negativas que sabemos muy bien que nos tirarán más abajo nuestro estado de animo. Por esa razón, una vez que Su luz nos toque y sintamos Su presencia alrededor, debemos ir rápido a acercarnos con su debido respeto sin alejarnos y salir de Su presencia sin su permiso, no debemos huir de los planes que Dios ha preparado si según Él somos capaces de llevarlos a cabo y mucho más. Por eso, debemos de buscar cambiar lo malo que hay en nosotros, buscar a Dios para que nos ayude a cambiar, porque lo necesitamos, no podemos cambiar y sacar las oscuridad de nosotros sino dejamos primero que la luz de Dios nos llene porque es como querer sacar la espiga del ojo de alguien cuando tenemos una rama en el nuestro. 
La autoridad del Rey no se discute, así que como sus hijos, nos discutamos sus decretos y le llevemos la contra, todo lo contrario, apoyémonos en Él y sigamos sus planes los mejor posible para ver sus bendiciones aparecer y multiplicarse en nuestra vida.
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